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La IEA anticipa un boom de las tecnologías limpias antes de la guerra de Irán

El informe Energy Technology Perspectives 2026 traza la evolución del sistema energético global en un contexto previo a la guerra de Irán, con previsiones de fuerte crecimiento que hoy quedan condicionadas por nuevas tensiones geopolíticas

María José
María José Martínez Modelo
Departamento de Comunicación - Atlas Tecnológico
14-04-2026

Al margen de la guerra de Irán, estas son las previsiones. El informe ‘Energy Technology Perspectives 2026’ de la International Energy Agency (IEA) ofrece una lectura del sistema energético global tal y como se veía antes de la escalada bélica, en un momento de estabilidad relativa en precios, comercio y cadenas de suministro. Ese punto de partida hoy se observa bajo una nueva presión geopolítica, con nuevas incertidumbres sobre precios, comercio y seguridad energética, factores que pueden modificar ritmos, costes y prioridades en la transición energética global.

El documento describe un sistema energético en plena reconfiguración, impulsado por la electrificación y por un conjunto de tecnologías limpias que ya constituyen un mercado cercano a 1,2 billones de dólares. Este crecimiento se ha sostenido durante la última década con tasas medias del 20% anual, apoyado en políticas públicas y en reducciones de costes derivadas de la fabricación a gran escala.

Consolidación de la era eléctrica

La llamada ‘era de la electricidad’ se consolida como eje central. Tecnologías como la solar fotovoltaica, la eólica, las baterías y el vehículo eléctrico concentran la mayor parte del valor. En todos los análisis incluidos en el informe, su expansión continúa durante la próxima década. Incluso con las políticas actuales, el mercado global podría duplicarse hasta alcanzar los 2 billones de dólares en 2035, con cifras más elevadas si se refuerzan los compromisos públicos.

El vehículo eléctrico emerge como el principal motor económico dentro de este análisis. Según el informe, en 2035 representará cerca de tres cuartas partes del valor total del mercado de tecnologías limpias. Este avance se apoya en la caída del precio de las baterías, que se ha reducido un 75% en diez años, y en la mejora de la competitividad frente a los vehículos de combustión en varios mercados.

Este marco de crecimiento se apoya en una premisa fundamental del informe: la continuidad de los flujos comerciales y de suministro. Ahora, la guerra de Irán introduce una variable adicional en ese equilibrio. Tensiones en rutas estratégicas, encarecimiento de materias primas energéticas y volatilidad en los mercados pueden alterar los costes de producción y transporte de tecnologías limpias. La propia IEA subraya la importancia de dificultades en el estrecho de Malaca en el comercio energético, lo que permite anticipar el efecto que tendría cualquier disrupción prolongada en rutas críticas.

Un aumento sostenido de los precios de la energía tendría efectos directos sobre la competitividad industrial. En sectores intensivos en energía, como el acero, el aluminio o la química, el coste energético puede superar dos tercios del total. Este factor condiciona la viabilidad de materiales de bajas emisiones, cuyo desarrollo ya depende en gran medida de apoyo político. Un encarecimiento adicional ampliaría la distancia frente a tecnologías convencionales.

Al mismo tiempo, la tensión geopolítica puede reforzar tendencias ya identificadas en el informe. Gobiernos y empresas intensifican estrategias de relocalización industrial y diversificación de proveedores. La seguridad de suministro gana peso frente a la eficiencia de costes, un cambio que puede acelerar inversiones en fabricación local de baterías, módulos solares o componentes críticos, aunque con un impacto al alza en los precios finales.

Dependencias estructurales

El informe también subraya el papel central del comercio internacional. Se prevé que el valor del comercio neto de tecnologías energéticas se duplique hasta 2035, con China como actor dominante. La nueva situación geopolítica puede modificar flujos comerciales, redirigir exportaciones y consolidar bloques regionales más cerrados, una tendencia que ya se observaba con el aumento de aranceles.

En muchas cadenas de suministro, especialmente en minerales críticos y componentes intermedios, la capacidad productiva fuera de China resulta insuficiente para cubrir la demanda global. El análisis identifica puntos débiles en cada cadena, donde la oferta alternativa cubre menos de una cuarta parte de las necesidades.

Las implicaciones económicas de una interrupción son significativas, y se identifica que en mes sin exportaciones chinas en la cadena de baterías supondría pérdidas de producción valoradas en 17.000 millones de dólares para la industria del automóvil eléctrico en otros países, con especial impacto en Europa. Un entorno internacional más fragmentado aumenta la probabilidad de este tipo de disrupciones.

En este contexto, la inversión en capacidad manufacturera muestra signos de desaceleración tras el pico de 2023. La existencia de sobrecapacidad en tecnologías como la solar o las baterías, junto con la incertidumbre sobre la demanda futura, explica esta tendencia. La inestabilidad geopolítica añade un factor adicional que puede retrasar decisiones de inversión o reorientarlas hacia mercados considerados más seguros.

El informe concluye que la evolución del sistema energético dependerá de la interacción entre políticas energéticas, industriales y comerciales. Cada país deberá definir su estrategia en función de sus recursos y prioridades, y combinar producción local con cooperación internacional.

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