Las Claves de los Expertos
Jochen Apel (Nokia): “Hemos visto ya que el espectro libre beneficia más al 5G”
Eugenio Mallol conversa con el vicepresidente global de Industrias Digitales de Nokia, Jochen Apel, quien destaca el papel de las alianzas y no solo las redes en las telecomunicaciones de hoy
Eugenio Mallol: Háblame de las expectativas y líneas estratégicas de Nokia.
Jochen Apel: Durante muchos años hemos dado apoyo especial mente a ámbitos de seguridad del sector público, como el ferroviario, pero también cada vez más a industrias con redes superiores. No se trata solo de productos, sino también de comprender sus necesidades en cuanto a aplicaciones y el marco regulatorio que deben cumplir. Estamos en camino de lanzar los llamados FRMC (Future Railway Mobile Communication System) basados en estándares 5G. La introducción de una nueva tecnología de red suele tardar entre 10 y 15 años en toda Europa, porque no solo se trata de construir las redes, sino también de cambiar los dispositivos.
Hay otro aspecto más interesante: la visión artificial y la realidad aumentada no deberían implementarse simplemente después de una nueva tecnología, sino en paralelo. Con mejores redes y con IA, tenemos la posibilidad de usar diferentes tipos de datos de entrada, como por ejemplo el vídeo. Si queremos saber si la puerta automática de un tren tendrá un problema y se averiará tarde o temprano, podemos instalar sensores, pero con la señal de la videovigilancia interpretada por IA se puede alertar al personal de mantenimiento. De esto trata la mejora de los procesos operativos.
“Con mejores redes y con IA, tenemos la posibilidad de usar diferentes tipos de datos de entrada, como por ejemplo el vídeo, la implantación de sensores ya no debe ser el problema”
EM: En el mercado corporativo domina la confusión. Las em presas no ven claros los casos de uso del nuevo ciclo de la IA, se habla de parálisis por análisis.
JA: Sí, comparto esa opinión, hay mucho trabajo en nuestra industria para educar a aquellos que normalmente no optaban por ninguna tecnología móvil. No es tan obvio que los actores industriales pasen del Wi-Fi a cualquier otra tecnología. ¿Por qué deberían hacerlo? Tenemos una alianza pública con Ford y hemos implementado redes 5G en sus proyectos, principalmente para comprender los casos de uso que requieren una mejor infraestructura de red y cómo esto puede transformarse en negocio.
Estamos formando alianzas con muchos socios en Alemania en un entorno llamado Arena2036, ubicado en Stuttgart. Allí probamos casos de uso completamente nuevos para que la industria entienda que, aunque exista una aplicación, no funcionará igual de bien si la utiliza en una red de menor calidad. En Volkswagen, nos costó varios años encontrar casos de uso definitivos, pero una vez que logrado, se encuentra la justificación definitiva para invertir en mejores redes.
Si además trabajas con alguien que es considerado el lí der del mercado, la adopción se facilita en otros sectores. Por ejemplo, hoy somos líderes en automatización minera. Fue casi por accidente: trabajamos con Riotinto en Australia y necesitan conectar sus minas con el puerto marítimo. Nos preguntaron si podíamos implementar la red que se usa en los trenes para controlar sus vehículos anfibios, excavadoras y camiones, de forma remota. Les dijimos que sí, por supuesto, y nos pidieron que trabajáramos con Caterpillar y Komatsu. Al hacerlo, estas empresas entendieron que una red 4G o 5G funciona mucho mejor que el Wi-Fi, que tiene limitaciones, sobre todo en exteriores. Formar alianzas es esencial para nuestro éxito en las diversas industrias.
EM: La GSMA está planteando a los operadores de telecomunicaciones que cambien de mentalidad y asuman otro rol en el mercado. ¿Están comprendiendo el mensaje?
JA: En mi opinión, sí. Tienen que cambiar su rol en el mercado. No se trata de un cambio fundamental, sino más bien de una extensión. En las últimas décadas han invertido mucho, incluso en tecnología de IA, para mejorar aún más la forma en que operan sus redes, ya que es ahí donde realmente pueden obtener eficiencias adicionales. Pero si quieren dar servicio a aplicaciones específicas en un entorno industrial, la cuestión es diferente. En algunos casos, el tráfico de subida es más importante que el de descarga y eso contradice lo que pide el mercado de consumo. Por lo tanto, quizás el cliente necesite una red privada.
La tecnología operativa para un aeropuerto, un fabricante de automóviles o una farmacéutica, requiere de una conectividad específica, ya sea por fiabilidad o por rendimiento de la red. Desde un punto de vista técnico, un CSP es perfecta mente capaz de hacerlo, pero necesita invertir en capacidad de comercialización y en cómo producir esos servicios más enfocados al sector industrial. Con la llegada del 5G, toda la industria pensaba que los CSP podían abrir una nueva fuente de ingresos: las empresas. Ahora estamos en la fase de constatación, las empresas están comprando redes 5G, aunque quizás no en la medida que todos desearíamos. Se trata de desarrollar el mercado mediante alianzas.
EM: ¿Qué beneficia más a la expansión de las redes privadas de 5G: el modelo abierto de EEUU y Alemania o el cerrado de España?
JA: Más bien el modelo abierto. En España hemos tenido cierto espectro en los últimos años, lo que nos ha abierto varias oportunidades y proyectos en el entorno portuario. Es algo cuyo propósito, básicamente, sirve a los trabajadores, la policía, la guardia costera, etc. Pero en el mismo puerto hay también otros inquilinos, como operadores de terminales, que son actores realmente importantes y tienen necesidades diferentes. Probablemente también quieran automatizar sus operaciones. Si hay espectro adicional, y todavía hay una decisión pendiente en España sobre N77 (de 3,3 a 4,2 GHz), las opciones se amplían considerablemente.
EM: La velocidad de la IA resulta difícil de seguir para cual quier sector, incluso para el de la conectividad. ¿Puede convertirse en un cuello de botella para la IA?
JA: En la IA de uso industrial, estamos prácticamente al principio. Por supuesto, se puede innovar mucho más rápido en el software y en las aplicaciones de IA que en la maquinaria y los robots. Necesitamos redes de alto rendimiento capaces de soportar todo este gran tráfico. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿contamos con la tecnología adecuada? Incluso con 6G no podemos obtener más ancho de banda del disponible, así que el espectro es un tema clave. Estamos afrontando bastante bien la demanda de IA, tanto en el ámbito inalámbrico como en el IP o la óptica, pero hay que pensar más en la velocidad de adopción en el sector industrial. Porque no se trata solo de comprar una máquina o un robot nuevo, sino también del tiempo de vida útil de estos equipos. Los CSP renuevan sus redes con mucha frecuencia, mientras que los fabricantes de productos discretos, como los automóviles, lo hacen no cada cinco años, sino cada 20.
EM: Nokia se está volcando en el 6G, sus últimas alianzas van en esta dirección, incluida la de Nvidia. ¿No es pronto?
JA: Hay una nueva generación de tecnología cada 10 años aproximadamente, se necesita mucho tiempo para realizar la investigación básica, que luego se traduce en estandarización y, finalmente, en I+D. Necesitamos este tiempo. Cuando se empezó a implementar el 5G, básicamente comenzamos a trabajar ya en el 6G. En realidad, no es temprano.
EM: ¿Qué tipo de alianzas busca Nokia?
JA: Probablemente anunciemos algo, sin duda, importante, pero lo estamos haciendo con otros, de forma muy discreta. Cuando creemos que podemos hacer algo realmente bueno para una industria determinada, normalmente trabajamos en asociación con un cliente final para entender qué necesitan comprar y a quién para mejorar el proceso de producción. Incluso podemos pensar en aplicaciones que no solo se ejecuten en un centro de datos, sino también en el borde de la red. Es un buen concepto, llevamos hablando de ello desde hace un año. La pregunta es por qué no se ha adoptado. El 6G nos brindará más funciones que las aplicaciones podrán usar. Todavía está en fase de desarrollo, así que desconocemos todas las que podrían beneficiarse, pero cuanto más entendamos, mejor las podremos identificar.
EM: Para escalar los servicios y la conectividad del sector de las telecomunicaciones, sería fabuloso contar con un mercado único en Europa y con estándares.
JA: La sociedad quiere tener la ventaja de vivir en un continente y viajar por él sin demasiadas complicaciones, pero también preservar sus identidades, incluso dentro de un mismo país. Es un aspecto que debemos aplicar al concepto de mercado digital europeo único y, para ser honestos, llevará mucho tiempo conseguirlo. La solución, o lo que yo llamaría un paso intermedio, es contar con estándares europeos. Esto también lleva tiempo, porque la UE es muy diversa y necesitamos llegar a acuerdos entre distintas entidades. La regulación del espectro, con un estándar para el ámbito industrial basado en N77, fue un buen paso adelante.
“Como europeos, tenemos el privilegio de contar aún con dos empresas líderes. Es bueno para nosotros y, en materia de defensa también es bueno para la OTAN, que estos dos actores sigan presentes”
EM: En el entorno geopolítico actual, equipos y componen tes de telecomunicaciones de países como China que ya no son tan bien recibidos como antes. ¿Esto abre nuevas oportunidades para las empresas europeas?
JA: Como europeos, tenemos el privilegio de contar aún con dos empresas líderes [se refiere a Nokia y Ericsson]. Si consideramos el contexto geopolítico, hace 10 años la situación era diferente en muchos países europeos. El mercado chino generaba mucha riqueza, hacíamos negocios allí, pero eso ha cambiado. China está cerrando su mercado y ahora intenta influir en el mundo. Es bueno para los europeos y, en materia de defensa también es bueno para la OTAN, que estos dos actores sigan presentes. No puedo juzgar si existe un riesgo fundamental derivado de que los proveedores no sean europeos en todas nuestras redes, pero, por supuesto, existe un problema al que nos enfrentamos: la voluntad de un gobierno de vendernos ciertos productos con un gran impacto en nuestras industrias. Los europeos debemos pensar bien si nos conviene utilizar las posibilidades que tenemos fuera de Europa, o ser más autosuficientes. Los políticos deben explicar a la sociedad que existe la posibilidad de dar preferencia a proveedores europeos si se trata de infraestructura crítica. Seamos cautelosos con las normas estrictas, pero aprovechemos también nuestras posibilidades.
