Las Claves de los Expertos
Enrique Ávila (Estado Mayor de la Defensa), en La Hora Premium: "la IA es crítica para la prospectiva en defensa porque es adaptativa"
El director del Centro de Referencia de Inteligencia Artificial del Estado Mayor de la Defensa defiende que la inteligencia artificial se ha convertido en la única herramienta capaz de gobernar la complejidad geopolítica, tecnológica y social que define el nuevo entorno de seguridad

La ponencia titulada ‘El futuro de la defensa en el contexto tecnológico y geopolítico’, celebrada en el marco del ciclo ‘Industrias del futuro y prospectiva estratégica’, ha sido coordinada por Francisco J. Jariego, investigador independiente en Indieresearch, e Isabel Fernández Peñuelas, directora de Estudios de Futuros en The Futures Factory.
Uno de los ejes más reiterados de la sesión ha sido el impacto de la inteligencia artificial en la transformación de los conflictos. Ávila ha descrito cómo la tecnología de las comunicaciones y la IA han extendido el concepto clásico de teatro de operaciones hacia la denominada zona gris. En sus palabras esta tecnología: “permite adecuar tiempos y complejidades a algo desconocido. Nosotros trabajamos a velocidades de hercios y ahora las decisiones se toman a velocidades de megahercios o gigahercios. No tenemos esa capacidad”.
En este contexto, la IA emerge como una herramienta decisiva para transformar grandes volúmenes de información en inteligencia operativa en tiempo real. Ávila ha subrayado que, a diferencia de la analítica avanzada tradicional, la IA incorpora un carácter adaptativo que marca un punto de inflexión. La automatización de la adquisición, la traducción multilingüe con altos niveles de precisión y la primera fase del análisis permiten generar conocimiento estructurado y dialogar con sistemas que actúan como amplificadores cognitivos del analista humano.
La conversación ha abordado también los riesgos asociados a este nuevo escenario. Ávila lo ha formulado de manera directa: “el problema de la soberanía reside en que, en Europa hemos permitido que las seis mayores empresas de servicios de valor añadido a nivel mundial no sean europeas.” Aunque ha reconocido que Europa dispone de talento y recursos económicos suficientes, ha advertido de las dificultades estructurales de la Unión Europea para tomar decisiones ágiles en un entorno que exige rapidez y coordinación.
A esa vulnerabilidad se suma un contexto geopolítico marcado por la inestabilidad. La prospectiva, ha señalado Ávila, se vuelve paradójicamente más necesaria y más difícil a la vez: “Puedes hacer a un año vista y probablemente vas a fallar muchísimo. Las señales cambian y se modifican prácticamente en tiempo real”. Frente a esta situación, la respuesta no pasa por renunciar al análisis, sino por reforzar los canales de generación de conocimiento, haciéndolos más profundos, cultos y pluridisciplinares.
Ávila ha descrito cómo “a lo largo de la historia hemos acumulado capas de complejidad que ya no podemos gobernar. Y ¿qué hemos hecho? Pues inventar una herramienta que puede gobernar la complejidad y se llama inteligencia artificial.” El debate ha incorporado también la dimensión industrial y económica de este proceso. En Europa, la defensa se consolida como un sector estratégico, con la inteligencia artificial en su núcleo más crítico. Ávila ha sido explícito al advertir contra visiones simplificadoras: “no hay que romantizar el tema, no puedes pasar de un sector cualquiera al sector de defensa sin solución de continuidad”.
Más allá de la defensa, Ávila ha trasladado estas reflexiones al ámbito empresarial y organizativo en general. Como ha resumido: “si no eres capaz de hacer detección de tu entorno, de vigilancia tecnológica, de inteligencia competitiva, todo esto apoyado en la tecnología, no vas a poder generar prospectiva y no vas a poder anticiparte a un futuro que se te lleva por delante ya no en cuestión de años, sino en cuestión de meses”.
La conversación se ha cerrado con una reflexión complementaria desde la moderación, que ha reforzado el núcleo conceptual de toda la sesión. Francisco J. Jariego ha sintetizado uno de los dilemas centrales: “hemos estado en el mundo de la prospectiva. Podemos ver el futuro, lo que es dificilísimo es saber exactamente cuándo van a llegar.”
Esa dificultad para situar el “cuándo” explica, precisamente, la urgencia que ha atravesado toda la intervención de Enrique Ávila. Su cierre ha condensado esa lógica prospectiva en una afirmación que proyecta el horizonte más extremo del cambio tecnológico: “me voy a mojar. Antes de 25 años estamos navegando el universo”.